La madreña es uno de esos tesoros culturales de Asturias que aún se mantiene vivo en pleno siglo XXI

Las madreñas han perdurado a lo largo de los siglos en Asturias. Estos singulares zapatos de madera representan no solo una parte importante de la historia asturiana, sino también un ejemplo de la inventiva humana para adaptarse a un entorno montañoso y húmedo como es la de la Costa del Cantábrico. En esta entrada, exploraremos los orígenes de la madreña, sus diversos usos, su fabricación artesanal y algunos detalles interesantes sobre este calzado tradicional y tan llamativo.

Orígenes de la Madreña

La madreña tiene sus raíces en la necesidad de adaptarse a un entorno geográfico y climático caracterizado por montañas, bosques y lluvias frecuentes. Se cree que los primeros modelos de madreñas datan de la Edad Media y fueron utilizados por los habitantes rurales de Asturias para proteger sus pies mientras trabajaban en el campo o cruzaban arroyos y terrenos pantanosos.

Se puede hablar de la evolución del calzado de madera hasta llegar a la madreña que conocemos actualmente empezando por una simple tabla atada al pie por medio de correas, pasando por las sandalias, las galochas (suela de madera y empeine de cuero) y los zuecos. Su uso está muy extendido para realizar las labores en la cuadra o en las huertas, se suelen tener en el zaguán o porche de las casas, así que cuando se sale para trabajar se las ponen y al volver con una simple sacudida se las quitan, pues no es costumbre entrar con ellas en la casa. Una característica fundamental de las madreñas (o les madreñes) es que estan hechas con madera y de una sola pieza.

Usos Tradicionales

Las madreñas eran versátiles y se adaptaban a diversas actividades diarias. Se utilizaban comúnmente para el trabajo agrícola, como la recogida de pación o de excrementos de animales en la cuadra. Su diseño elevado y la resistencia del material proporcionaban una protección eficaz contra la humedad y las irregularidades del terreno.

Además, las madreñas también eran el calzado preferido para caminar largas distancias por la montaña. Los pastores y cazadores asturianos solían llevar madreñas durante sus actividades en las montañas.

Fabricación de la Madreña

La fabricación de madreñas es un arte que ha sido transmitido de generación en generación en Asturias. Se comienza seleccionando madera que más tarde se corta en bloques que luego se tallan para dar forma a las suelas. Estas suelas se ahuecan en la parte inferior para crear una cavidad que se adapte al pie.

Cada madreña se adapta al pie del usuario, lo que las hace cómodas y prácticas para caminar en terrenos difíciles.

Para facilitar su fabricación se trabaja la madera aún verde de aliso, haya o nogal en las piezas de adorno la más utilizada es la de abedul (más blanda pero poco duradera si se usa para la labor del campo).

En las madreñas pueden describirse las siguientes partes:

  • Pico: Parte superior delantera.
  • Papo: Parte delantera o curva frontal.
  • Capilla o tapa: Parte delantera superior que cubre los dedos.
  • Boca: Abertura por donde se introduce el pie.
  • Flequillo: Rebaje que bordea la boca por la parte superior.
  • Casa: Cavidad interior que ocupa el pie.
  • Calcañar: Parte trasera.
  • Pies: Los tres soportes o tacos inferiores, dos delanteros o tacos y uno posterior o talón, para colocar los tarugos.
  • Tarugos: Suplemento de madera que se va reponiendo cuando se desgastan o rompen al caminar. Suelen estar hechos de madera de avellano o roble joven. En las últimas décadas en vez de tarugos se han colocado clavos o tacos de goma.

Curiosidades y datos interesantes sobre la madreña

Las madreñas no solo son funcionales, sino también una parte importante de la cultura asturiana. En festivales y eventos tradicionales, es común ver a personas vestidas con trajes regionales que incluyen madreñas. Además, son un objeto de coleccionismo y se exhiben en museos locales como ejemplos de la artesanía asturiana.

Hay madreñas que suelen usarse sólo con escarpines: son de boca más estrecha, el pie queda en ellas más justo, por lo que se camina con más firmeza, se suelen barnizar y se acostumbra a meterles yerba para mullir el pie. Otras son para usarlas con zapatillas, y tienen la boca más ancha. Antiguamente era frecuente utilizar las madreñas con los pies descalzos, metiendo asimismo yerba para impedir las posibles molestias.

De los más de mil madreñeros en activo, que probablemente existían en Asturias hace todavía cincuenta años, apenas una docena se mantienen hoy como profesionales. De ellos, unos dentro de la categoría de industriales, mientras los restantes tal vez accedan a elaborar algún par, totalmente artesanal por encargo. Caso, Somiedo, Teverga, Cangas de Nancea pueden ser los concejos en los que aún hay posibilidad de encontrar alguno de estos artesanos.

La repercusión de la producción madreñera en la economía rural de Asturias ha sido enorme en épocas pasadas. La venta de madreñas permitió a muchas familias contar con unos modestos ingresos, tal vez los únicos. Lo común era la venta en los mercados de los concejos y en menor medida en comercios especializados, aunque también se practicaba el servicio a domicilio, en el que el madreñero, mantenido y alojado, proveía de madreñas al grupo familiar para una buena temporada.   

Mantener viva esta tradición es esencial para preservar la identidad cultural de Asturias y su conexión con la naturaleza y la historia.

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